El cuaderno de ideas es el recurso ideal para los que queremos ser escritores.
Solamente necesitamos que sea un cuaderno bonito, que nos resulte agradable. También tiene que ser pequeño (pero no tanto), para que podamos cargarlo en la bolsa, mochila o maletín. Y, por supuesto, siempre hay que llevar consigo un lápiz y una pluma. Por que nunca sabes cuando te va a llegar un torrente de ideas que después, por más que intentes (admitamoslo amigos escritores; siempre decimos "me acordaré de esta idea·" y al rato nos damos de topes por que se nos olvidó), no podrás recuperar.
Hace mucho que me aconsejaron tener un cuaderno de ideas y en efecto, seguí el consejo... temporalmente. Como también tengo delirio de dibujante, suelo garabatear en cuanto cuaderno cae en mis manos. Atormento a las pobres hojas con el lápiz, o a veces la pluma, y en vez de colocar delicadas e interesantes palabras, les pongo encima a un montón de líneas desharrapadas que no tienen mucha forma. O a veces sí la tienen, pero como que no es muy bonito ver a un hada de extremidades mutiladas que se convierten en flores.
Sin embargo, después de convertir a mi último cuaderno de ideas, en algo muy parecido a una pared graffiteada, me dije que ya era suficiente. Atravesé hace poco por un período de tres semanas en los que lo más que escribí fueron las publicaciones que hago en facebook.
Así que tomé un cuaderno precioso que me regalaron por accidente (jeje creyeron que era mío y era tan guay que no dije que no), le puse enmedio un lápiz y lo metí a mi bolsa. Y cuando no traigo la bolsa, tengo el cuaderno en la mano.
Ahora a cada rato anoto toodo lo que se me ocurre que podría ser un buen cuento, un buen verso, una buena novela. Por ejemplo;
Buscaba en las páginas de su cuaderno de minificciones.
La escritora no entendía por qué no la encontraba en la sección de escritos a lápiz... "Tal vez la pasé a pluma", pensó.
Y así pasó sus últimos momentos; buscando la hoja en la que hizo la anotación de lo que iba a ser su vida.
o también:
La persona que está al otro lado de la línea telefónica no deja de carcajearse. Con infinito gozo, comparte conmigo sus bizarras melodías. Entre las risas, me confiesa cuales son sus notas favoritas, cuales son las partes que le cuestan más trabajo de lograr.
Le sigo la corriente y finjo interés en su afición; mientras que, horrorizado, busco el número de la estación de policía. Quiero denunciar el asesinato del que soy testigo auditivo.
Creo que mi obra es un poco macabra... pero son ideas que se me ocurren por cualquier cosa, por ejemplo, lo de la escritora fue inspiración de que una amiga estaba buscando un verso que escribio en su cuaderno. Y el del asesinato, era por que mi novio me compartía una canción que le había gustado.
Al menos, recordé la contraseña para subir de nuevo a este blog... siento que lo he tenido muy abandonado, como con mis publicaciones. Pero de nuevo lo he retomado. Me siento mejor al poner orden otra vez.