Hace poco, una señora me preguntó qué se necesita exactamente para poder escribir y adaptar textos. Si había alguna fórmula mágica, algún procedimiento, ya que a ella siempre se le ha dificultado el escribir.
Yo pienso que no hay tal cosa como una fórmula para hacerlo. Puedo aconsejar, puedo sugerir ejercicios para redacción y correción de estilo... pero si buscan algo para comenzar a escribir Best-sellers, creo que se llevarán una gran decepción. Esto se vive, se ama. El escritor no es alguien que de la noche a la mañana decidió dedicarse a ello y, siguiendo un manual paso por paso, lo logró.
No, yo creo que los que nos dedicamos a esto, lo hacemos por el placer de jugar con las palabras, de sentirlas y convivir con ellas. Lo hacemos por que nos nace, por que le dedicamos horas a la semana o al día, para mejorar en un arte que a nosotros nos llena y nos hace vivir.
No creo tener mucha experiencia escribiendo; a pesar de que comencé a escribir mis primeros cuentos o poesías desde que era niña, siento que empecé a escribir de verdad cuando comencé a trabajar en Estación Palabra.
El tener que leer los libros que tenemos en los acervos, seleccionar los cuentos adecuados para contar todos los días, ver si iban de acorde con el tema de la semana, cambiarle una frase, un pequeño detalle del final, me acercó cada vez más a las letras.
En base a esto que acabo de confesarles, ya no sólo compartiré textos con los que lo leen. También iré escribiendo, poco a poco, los ejercicios y consejos que me han dado otros escritores ya experimentados. También un poco de mis propias experiencias, claro está.
Digamos que este blog será un pequeño ensayo para el taller de creación literaria que quiero formar en mi ciudad, a la vez que será un pequeño recordatorio para mí, de manera que no me olvide de las bases.
Gracias por leerme.